Viaje Etéreo al Far West

Publicado en Después de un Concierto el Junio 2, 2009 por stanich

Imagen000Llego al renovado Cañaveral (‘Live Station’) con la sana intención de atar un viernes tranquilo con buena música y pocos excesos. El primer propósito está tirado: actúa ‘El Meister’. El segundo se complica nada más cruzar la puerta. Cuando la caña viene de parte del artista… no vas a decir que no. Sería un deshonor, motivo para batirse en duelo con aquél que se atreva. No rechaces un trago de un hombre con botas de búfalo.


Se suele hablar de expectación antes de un concierto. Pero tal vez la palabra sea escepticismo cuando oigo musitar por la barra que “no tiene muy buena pinta”. No es que esté demostrado, pero a veces con la ignorancia te pitan los oídos. Me pido un whisky con hielo y me alejo de la zona cero hasta el escenario. Comienza el concierto.

Viene en plan eléctrico, con una de esas guitarras que legó en herencia colectiva el bueno de John Lee Hooker. Viene con ganas de rayar el horizonte de su repertorio, “hoy vengo etéreo”, reconoce. Y lo demuestra, desde la primera canción, una pequeña historia del oeste que se crece con el tiempo. A partir de aquí, todo fue subir y subir hasta la cumbre de la montaña, tras las huellas de ‘El Topo‘, el vaquero errante de Jodorowsky que se incauta bajo la lánguida figura del cantante. Los buitres circunvalan el rito de la tribu sobre el éter, pero no pasa nada. Tengo mi whisky. Bueno, otro whisky.

De vuelta a la aldea, en el sucio bodevil, intercambio cuatro palabras con Hank. Él ya está como una cuba y el resto se lo dice solo. ‘Lovesick Blues’, y a dormirla. Los demás damos por K.O. el número circense. Continuamos nuestro camino hasta la frontera en busca de un poco de ‘Mexican Haze’. El Cañaveral se llena de humo, y en la barra se derrama el tequila. Ahora es el barman el que “no tiene muy buena pinta”. Creo que ya estamos en Tijuana. Hay un mariachi sirviendo whisky a 3 pesos… “Yiiiiha!“.

La música sigue siendo buena, o mejor. Ya solo pediría al gurú que tocara ‘Attitude’, a lo Misfits, a lo Guns N’, a lo Meister, a lo que él quiera. A nosotros ya nos sobra. La toca, y deja de ser el único que suda en la sala. Hasta el suelo se derrite ante el continuo zapateo de sus botas gastadas. Fin del trayecto. Caballos al establo. Bandidos y mercenarios, echemos el último trago en lo alto de la colina, contemplando amanecer al horizonte.

Un viernes tranquilo. Soy lo peor.

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Cuando la música sale a la calle

Publicado en Background el Mayo 28, 2009 por stanich

l_7eed69a86756ef6624b4dd3fd59eeff4La conmemoración del Día o Fiesta de la Música (Fête de la Musique) se remonta a las calles de Paris de 1982. Su principal valedor fue el por entonces ministro de cultura francés el socialista Jack Lang. Mas el impulsor de la iniciativa fue el director nacional de música y danza del gobierno francés, Maurice Fleuret, quién además tuvo la alegre idea de hacer coincidir dicha celebración con el inicio estival. La fecha elegida también tiene su lazo con las festividades paganas de la antigüedad, en las cuales se rendía culto a la naturaleza y sus transiciones. Desde aquel 21 de junio de 1982 los parisinos abarrotan anualmente las avenidas de la ciudad de la luz para cantar y tocar en honor de la propia melodía.

El espíritu de la Fiesta de la Música emana de los músicos, profesionales y amateurs, que voluntariamente salen de las salas y los bares con sus herramientas de trabajo para tocar en la calle por un día. Se organizan conciertos gratuitos en los que el público tiene la oportunidad de presenciar artistas de todas las tallas y colores. Se trata de un día para el culto a la música, vía simultánea de escape y  comunicación universal, un homenaje que Lang y Fleuret consideraron sobradamente merecido.

Con el tiempo, la Fiesta se ha ido internacionalizando, y ya en el 2006 se celebró en 250 ciudades de 120 países diferentes. Valladolid se sumó a la efeméride el año pasado. Aquí el” Fleuret” fue el colectivo Rémora. “Podrían ser un colectivo más, lo que pasa es que ellos le han puesto cascabel al gato. Ellos son los que se han decidido a hablar con las instituciones, a reunirse con el concejal, a hacer los papeleos que haya que hacer… Son los que han dado la cara. Es la razón por la que el año pasado estuvieran tan presentes en toda la iconografía de la Fiesta”, comenta Javier Vielba, responsable de otra de las plataformas participantes en la Fiesta de la Música: Open Mic Pucela.

“Personalmente no formo parte de Rémora. Simplemente, con la ayuda de unos pocos, más todos los artistas que actúan habitualmente y que son parte activa de Open Mic Pucela, yo colaboro para organizar este festival con Rémora y con otras tantas agrupaciones como Laika, La Base Mágica, Valladolidindie o Reducto Sónico”. Vielba ya apunta que la organización de la Fiesta de este 21 de junio será mucho más coral y todos los colectivos aportarán su visión gracias a la creación de la Plataforma de la Música. “La prueba está en que en el cartel del 2009 ya no prevalece esa temática de peces (su seña de identidad) del primer año, sino que el diseño es mucho más genérico reuniendo los logos de todas las organizaciones que participamos.” Para él ése es un detalle que demuestra que Rémora “nunca ha buscado ese protagonismo que en un momento puntual ejerció.”

El calor soporífero y alguna que otra lluvia inoportuna no impidieron el estreno en 2008 del festival por las calles y plazas de Valladolid, que sirvieron de foro para todo tipo de manifestaciones musicales durante todo el día. En formato acústico o eléctrico, rock o música clásica, todos los estilos tuvieron cabida en la celebración de la fiesta.

Las iniciativas que colaboraron en la propia organización de la pasada edición fueron Open Mic Pucela (encargada de la programación del espacio situado en Fuente Dorada) y One Love (con la misma labor en la Plaza de la Universidad). Este año se suman los colectivos Laika, Soundajero, Eclexia y Espacio Joven, coincidiendo con la fundación de esta Plataforma de Música. l_22dec5405c074913818e1bba82823666

La formación de esta especie de colectivo global no significa el fin del status de cada una de las agrupaciones. Desde su “trinchera” seguirán funcionando. Ello explica que en el festival haya un escenario para Laika, otro para Open Mic… También existen unos escenarios comunes, pero paradójicamente no hay un escenario exclusivo para Rémora que continúa cumpliendo aún un papel de gestión general de todos los eventos. Para esta edición Reducto Sónico no va a contar con escenario propio. Su hueco lo va a llenar esta vez Laika,”y  eso está bien, que haya un poco de alternancia a fin de que el festival del día de la Música abarque todos los espectros que le sean posibles.” Como asevera Vielba, “esta fiesta no deja de ser el paraguas bajo el que se acoge todo el mundo.”

Mejoras para la Fiesta 2009

Desde la recién creada Plataforma de la Música se señala que, aunque “el espíritu” se mantiene, las aspiraciones han cambiado: “Tras el rotundo éxito de la edición anterior, nos planteamos ampliar los espacios y la participación de artistas y público, así como la equipación de los espacios y las infraestructuras para dar cabida a los conciertos.” Además de las plazas de El Salvador, Universidad, Portugalete, Fuente Dorada, Santa Cruz y Wattenberg, este año se integran tres espacios más: Patio Herreriano, Plaza de Poniente y Playa de las Moreras. Actualmente la organización ha iniciado la ronda de contactos con las instituciones y se prevé que, dado que la fecha este año cae en domingo, la participación de público sea aún mayor que en la primera edición.

Particularmente, Open Mic Pucela se prepara para mejorar la experiencia del año pasado, cuando quizás pagaron la novatada: “Queremos que este año en nuestro escenario haya una representación fiel de los diferentes estilos que suelen pasar por el Open Mic, con los músicos que mejor los representen en nuestra humilde opinión. No queremos hacer de menos a nadie, nada más lejos, pero ya que es un día de fiesta queremos sacar nuestras mejores galas.” Vielba reconoce que el año pasado se equivocaron al mezclar gente habitual del ‘micrófono abierto’ del Borsalino con otra  apuntada de forma genérica al festival enviada desde el colectivo Rémora.

“El problema estuvo simple y llanamente en que no afinamos bien los horarios en nuestro escenario. Hubo horas muy buenas, con bastante expectación en la calle, ocupadas por bandas que nunca habían estado en el Open Mic, y mucha gente que sí suele estar con nosotros tocaron a horas muy malas.” Esta vez quieren solucionarlo. “Vamos a tratar de premiar a los artistas más asiduos y brillantes para que se puedan lucir en la Fiesta de la Música, y así también que les dé un poco el fresco”. Ése es el espíritu. Que la música respire el aire de la calle en su día.

Discordancias

Publicado en Background el Mayo 28, 2009 por stanich

Por Alejandro Izquierdo

Divide y vencerás, que decía la máxima latina. Parecía que en la escena musical de Valladolid no hacía falta que nos dividiera nadie: Ya lo hacíamos muy bien nosotros solos. Desde hace décadas las rencillas entre bandas y solistas en nuestra ciudad han estado a la orden del día. Las batallas entre mods y rockers de las playas de Brighton parecían haberse instalado cómodamente en la ribera del Pisuerga, y no solo en una división de bandos en función de los estilos practicados. Las discusiones sobre qué banda de una escena concreta era más fiel a la filosofía de la misma sólo servían para desvirtuar lo que podría haber sido un productivo esfuerzo colectivo para dar a conocer fuera de nuestra ciudad las diferentes manifestaciones musicales pucelanas. Las productoras de discos y eventos tampoco se libraban de la polémica. Para añadir aún más problemas a esta situación, la mala gestión de las ayudas públicas por parte de los colectivos que pretendían superar esta situación en los años ochenta sirvieron, además, para que el Ayuntamiento de Valladolid se negara a partir de ese momento a volver a apoyar o impulsar la escena local.

Afortunadamente las nuevas generaciones de músicos locales parecen haber superado esta situación de mala baba generalizada. A ello han ayudado de una manera impagable iniciativas como las llevadas a cabo por el Colectivo Rémora con la celebración en Valladolid de la Fiesta de la Música, en la que para tocar en la calle los grupos se tienen que poner de acuerdo para compartir el backline y, sobre todo, la propuesta del que ya es un agente indispensable de la escena musical vallisoletana, El Meister, que organiza los domingos el Open Mic Pucela, un escenario abierto al que cualquiera puede subirse, por turnos y previa cita, para ofrecer porciones de su propuesta musical. Este crisol ya ha dado a luz algunas nuevas bandas y ha servido para poner en contacto a los músicos para participar en proyectos comunes y lanzar a nuevos valores. ¿Una puerta abierta a la esperanza? El tiempo lo dirá.

La oferta musical vallisoletana está creciendo… Pero no lo suficiente

Publicado en Background el Mayo 19, 2009 por stanich

Los datos arrojados por un sondeo realizado entre los asistentes al Open Mic Pucela Nº 47 vislumbran un futuro optimista dentro de un panorama musical insuficiente tanto para músicos como para público en general. Se valora positivamente el papel de colectivos, bares y otras iniciativas privadas, mientras que se critica la inoperancia de los entes públicos de la región.

En total, fueron 180 las personas cuestionadas por 2tickets!, de las cuales 51 eran músicos y 129 se definieron como espectadores. Un 70,5% de los encuestados calificaron de insuficiente la oferta musical en la ciudad, aunque uno de cada cinco reconocía que el panorama ha mejorado en los últimos años. Solo a un 27,2% le parece suficiente con lo que ya hay.

Entre los músicos se apuntó con frecuencia (uno de cada diez) que las posibilidades para actuar eran altas para el formato reducido en acústico, pero no para actuaciones de mayores dimensiones (véase para bandas con varias guitarras y un batería). Sin embargo, son los propios artistas los más satisfechos con las oportunidades actuales (un 38%). Por su parte, hubo entre los espectadores quién matizó que la oferta es buena en lo que se refiere a conciertos de artistas consagrados, y es a las promesas locales a quien menos se arropa.

Preguntados por quién hace más por promover las propuestas musicales en la ciudad, es la relación directa entre los dueños de los bares (31,1%) y los propios músicos (24,4%) la más valorada, seguida de cerca por la labor de los colectivos (17,7%) y demás iniciativas locales (21,1%). Nadie considera a las instituciones locales como agentes importantes en este sentido. En el desglose de los datos se comprueba que para los músicos son mucho más indispensables las iniciativas (28%), como el Open Mic Pucela del Borsalino o la Jam Session en el  Tío Molonio, que los propios bares en sí, principales impulsores para el público (36,1%).

Impulsores locales

“Cuando empiezas a programar conciertos lo haces simple y llanamente porque hay grupos que te gustan y quieres traerles, y que tu gente les escuche, porque realmente tienes la convicción de que merece la pena.” Ése es el punto de vista de Cristóbal Martín,  más conocido  como ‘Hueso’, que lleva más de nueve años organizando eventos musicales con el Café Teatro. “Si encima sacas un pellizco… pues mejor. Pero sobre todo se trata de poderlo hacer y no arruinarte en el intento”.

Javier Vielba (alias ‘El Meister’, líder del grupo Arizona Baby) comanda desde octubre de 2007 otro frente musical en este caso único en España. Se trata (ya lo saben) de Open Mic Pucela, una idea tomada de las populares ‘Open Mic Nights’ de Gran Bretaña y Estados Unidos dirigida a todos los músicos y aficionados que se pasen por el Borsalino.

Hay quien se refiere ya a Javier Vielba como un agente indispensable en la escena musical vallisoletana. “En general, creo que la gente no se da cuenta del trabajo tan impecable que hace el ‘Meister’ con el Open Mic, tanto de logística (a través de Facebook y Myspace) como en su función de maestro de ceremonias”, asegura un ‘Hueso’ que colabora activamente con él en este proyecto.

Vielba cree que “indispensable no hay nadie. Si no estás tú, estaría otro. Pero está claro que a todos nos gusta que se nos reconozcan los méritos, y ver que le gente te anima a seguir en la brecha es algo que se agradece. Y más importante que ese apoyo es que no te desanimen ni te den palos por todos los sitios”. Pone como ejemplo el caso de Roberto Terne, organizador desde hace 15 de Valladolidindie y que ha promovido concursos como el del Norterock. “Sin embargo, siempre oyes voces que le critican. Incluso hace tiempo tuvo que pedir que cerrasen un foro de la página Valladolid Web Musical donde se metían con todas sus iniciativas y le insultaban constantemente”.

“Los malos de la película”

Cuando se trata de señalar a aquellos estamentos que no están dando la talla las cifras son unánimes. Se mire la variable que se mire, más del 60% cree que el Ayuntamiento y la Diputación de Valladolid no están aportando lo que deberían al marco musical de la región.

Aunque ya a una gran distancia, entre los artistas existe cierto convencimiento en que el camino para crear un circuito local de calidad se ha de andar entre todos (20%). Prácticamente el mismo porcentaje de los espectadores cuestionados (19,2%) no sabrían decir quién es, digamos, “el malo de la película”. Como anécdota, desde 2tickets! Podemos asegurar que una respuesta muy habitual fue un “el alcalde” completamente espontáneo. Lamentablemente, de esta afirmación no existen datos porcentuales.

Hubiera sido interesante haber podido comparar los resultados de este sondeo con algún tipo de baremo anterior. Especialmente hubiera sido valioso contar hoy con datos de este calibre sobre aquellos años ochenta de piques entre mods y rockabillies, de los tiempos en los que el Ayuntamiento se aplicaba en iniciativas culturales, en gran medida al rebufo del fenómeno de La Movida Madrileña, donde la gestión de Tierno Galván estaba abriendo muchas puertas para el resto de la Península. Demasiadas para algunos.

“Cuenta la leyenda que hubo ciertos individuos representantes de un antiguo colectivo pucelano llamado Standard Oil, que hasta contaba con un local concedido por el Ayuntamiento, debieron de quedarse para sus bolsillos una buena cantidad de dinero destinada a ayudar a todos los músicos. Se montó un gran escándalo. Debió de ser a lo Woody Allen en ‘Coge el dinero y corre’, y desde entonces el Ayuntamiento desestimó cualquier tipo de ayuda al gremio por este incidente”, relata ‘Hueso’. Aún cuando alguien recuerda en algún bar dicha historia concluye: “Y entonces vinieron los tiempos oscuros…”.

“A mediados de los noventa, cuando yo empecé a frecuentar garitos como el Lisboa o el Subterfugio para escuchar música en directo, hubo como un renacer del panorama. Fue la época también de los pequeños festivales de institutos, algo que hoy se está perdiendo. Por entonces estaban a la orden del día. De hecho, el primer concierto que di en mi vida fue en el Instituto José Zorrilla”, recuerda Vielba, que forma parte de esa generación de treintañeros que miran al futuro “con ilusión pero conscientes del interés que hay en lograr una escena atractiva para nuestra ciudad. Lo que pudiera pasar en los ochenta, que alguno no se comportara de forma legal, yo creo que ya está olvidado”.

Más bola

Las ayudas desde el Consistorio vuelven a remitir, aunque con cuentagotas. Alex Izquierdo, miembro de la Plataforma de la Música señala que “el año pasado pusieron un poquito de dinero para el día de la Fiesta de la Música, y para este año se espera que den un pasito más, lo cual es un comienzo. Sin embargo, sigue habiendo los problemas de siempre”.

Voces como la de Izquierdo se quejan de que no hay locales de ensayo con financiación pública (cosa que sí existe en un entorno tan próximo como Medina del Campo). “Parece que vamos a tener que esperar a que se queme algún garaje o alguna vieja nave con la banda dentro para que la administración se plantee el problema seriamente”. Por suerte, hasta ahora no ha sucedido nada que haya que lamentar, pero es cierto que el riesgo está ahí. La mayoría de las instalaciones eléctricas en los locales son un auténtico apaño y no hay ninguna medida de seguridad ni control. “Los únicos locales de ensayo que tenemos que se pueden calificar como profesionales están en Santovenia de Pisuerga, de iniciativa privada, claro”, lamenta Izquierdo.

Desde la Plataforma de la Música se aboga por poder contar con unos locales equipados y accesibles económicamente para la gente más joven, “además de darle mucha más bola al Espacio Joven, cosa que se está pidiendo a gritos” como señala ‘Hueso’. “También está el tema de las salas de conciertos, donde a muchos de nosotros se nos pone mil trabas en forma de permisos, aún reuniendo en los locales las condiciones necesarias para organizar cualquier tipo de evento”. Parece haber mucho por hacer.

“Hacemos Pop/Rock. Sin más”

Publicado en Duelo al Sol el Mayo 18, 2009 por stanich

Guille (batería), Giral (guitarra), Migui (bajo), María (guitarra y voz) y Eva (voz principal) forman una de las bandas más activas actualmente en el panorama musical vallisoletano, algo que no riñe con su juventud ni con que ya se codeen con grupos del nombre de 84, con los que compartieron cartel en la sala Wallaby el 13 de marzo. No han parado de dar bolos hasta hace cinco escasos días en el que estuvieron en un evento benéfico junto a otras bandas autóctonas como los zamoranos Nacional 122. Hoy, The Jackets, como se hacen llamar estos amantes del idioma de Shakespeare, se toman un respiro y miran hacia atrás para dar cuenta de toda la goma quemada hasta aquí. Ya  mañana seguirán on the road.

P1020570The Jackets nace en el febrero de 2007 ¿Cómo surgió?

Giral: Por entonces Guille y yo ya teníamos un grupo. Se llamaba Black Rose. Imagínate un grupo que mezclase Korn, Pantera, Extremoduro, Oasis y Pink Floyd en el mismo concierto. Pues eso éramos nosotros. Un auténtico popurrí de lo más heavy. El caso es que estábamos buscando probar otras cosas

Guille: Conocimos a María y a Bea (la anterior cantante y bajista) un día de ensayo en el local y, nada, “empastamos” bien. Conectamos desde el principio. Este año Bea se fue de Erasmus, y digamos que la hemos desdoblado: desde octubre, de la voz cantante se encarga Eva y Migui del bajo.

¿Cómo entraron Eva y Migui en la órbita The Jackets?

Giral: Hubo un casting como en Operación Triunfo…

María: ¡Igualito!, solo que un poco más reducido… Todos los candidatos eran gente de la que ya conocíamos sus aptitudes. No se puso ningún anuncio. En el caso de la nueva cantante era esencial que le gustara nuestra música para poder transmitir de verdad las canciones. Eva encajó fácilmente en nuestra concepción.

¿Qué cambios ha experimentado la banda con la nueva formación?

Giral: Para empezar, otra voz. La seña de identidad de un grupo es la voz, siempre. Puede entrar un guitarra por otro y que nadie se dé cuenta, pero un cambio de vocalista puede ser traumático. La verdad es que hemos tenido mucha suerte con Eva. Ha hecho suyo todo el repertorio que solíamos tocar, y las nuevas canciones llevan también su sello sin dejar nunca de sonar a The Jackets. Por su parte, Migui ha desarrollado alguna línea de bajo muy interesante. Se han cambiado cosillas, pero en general seguimos bastante en la misma onda.

Hablemos de esas canciones ¿Quién compone en el grupo?

Eva: Es entre todos, un trabajo de equipo. Por ejemplo, un buen día Giral trae unas estrofas apuntadas en una servilleta. Al siguiente es María la que viene tarareando la melodía. Al otro soy yo quién saca un estribillo… A alguno de nosotros se le ocurre una idea y la lleva al local. Luego entre todos vamos sacando las diferentes partes de la canción. Realmente es un trabajo muy coral.

María: Solemos empezar con una voz y una guitarra base. A mí, personalmente, no se me ocurriría nunca qué tiene que hacer la batería o qué tiene que hacer el bajo. Cada componente, en su papel, aporta su granito de arena. Muchas veces al final del proceso te sorprendes al ver que la canción que tenías en la cabeza ha tomado un aire distinto. Es también eso lo mágico de crear canciones propias.

Como lo son las cinco pistas de vuestra maqueta. Últimamente suenan con arreglos muy diferentes en los conciertos. ¿Por qué este interés en versionaros a vosotros mismos?

Guille: La idea era jugar bastante con estas canciones aprovechando que la gente que viene a vernos ya reconoce las letras. Las hemos cambiado de palo, de estilo, para experimentar un poco fuera de nuestro sonido habitual, de manera que, aunque conozcas la canción, no te deje de sorprender.

Una pregunta que seguro no os han hecho antes: ¿Por qué cantáis en inglés?

Guille: Por favor, cualquier pregunta menos esa…

Giral: Supongo que no nos llamaba la idea de llamarnos Las Chaquetas. (Risas)

Está bien ¿Y de dónde viene lo de Las Chaquetas (The Jackets)?

Guille: Originalmente nos salió el nombre de The Granpa’s Jacket (La Chaqueta del Abuelo), y al final se quedó en simplemente The Jackets. Pero hubo  mil opciones de lo más interesantes…

María: Creo que nunca acabamos de ponernos de acuerdo en esto.

Giral: El Puto Esputo se manejó como una posibilidad. Era de coña.

María: Yo insistí en que mi madre no me iba a dejar tocar en un grupo que se llamara así.

De haber salido adelante El Puto Esputo, ¿hubierais cantado igualmente en inglés?

María: ¡Yo no hubiera seguido en ese grupo! (Nuevas risas)

Giral: Con o sin María, sí. Hubiéramos seguido cantando en inglés.

Guille: Incluso si nos hiciéramos llamar Las Chaquetas, castellanizando nuestro nombre, cantaríamos siempre en inglés. Es algo que nos sale natural, hasta en la propia composición de las canciones, porque la música que escuchamos es anglosajona y la sonoridad que tiene el idioma nos atrae mucho más.

Giral: Todo emana de las influencias que tenemos. No es el estilo tampoco, porque puedes hacer algo parecido y  perfectamente cantar en español. Pero escuchando a The Sunday Drivers, a The Beatles… pues te sale el inglés. Son nuestros referentes.

¿Cuál es ese referente que más ha calado en The Jackets?

Giral: Seguramente el que más se nota en el grupo son The Sunday Drivers.

María: Si bien cada canción tiene su tinte diferente, su propia personalidad y, a la vez, su propia influencia. Pero sin duda es con los Sunday Drivers con los que más nos identificamos y nos identifican. Ayuda que sea un grupo español que canta en inglés, con un feeling similar y una formación instrumental muy parecida a la nuestra (con la única excepción del piano que ellos llevan). Nos gusta su estilo y así nos sale.

Giral: Luego cada uno tiene sus  propias preferencias. A mí por ejemplo me gusta muchísimo Pink Floyd, pero es un tipo de música que no cuadra tanto en el rollo que le queremos dar al grupo. No me voy a poner a tocar como David Gilmour, para empezar no sé, y para continuar no pega. En cambio cosas más simples, más cercanas a los Beatles, melodías de cuatro acordes, simplonas, sí, pero bien trabajadas son más lo que buscamos reflejar.

¿En qué consiste esa especie de política interna con la que funcionáis?

Guille: Sencillo. En los grupos anteriores que hemos tenido (como en Black Rose) cada uno tiraba por un lado. Cada uno ponía sus influencias e intereses musicales por delante de todo, y al final siempre salía un refrito completamente impepinable. Nunca lográbamos labrarnos un estilo propio. Y precisamente lo bueno de The Jackets es que hemos antepuesto ese estilo del grupo a lo personal, y aunque no sonemos exactamente como lo que yo puedo escuchar en mi ipod, está claro que The Jackets se ha marcado una línea clara que todos tratamos de seguir.

En definitiva, se trata de buscar vuestra marca genuina… ¿no es cierto?

Guille: Sí, exactamente.

Giral: Últimamente nos han dicho que nos damos un aire grunch que nosotros no vemos por ninguna parte. Hombre, en alguna canción quizá… En cualquier caso, está bien que nos comparen con otros…

Guille: Pero tampoco vamos a perder el tiempo en pensar a quién nos parecemos y a quién nos dejamos de parecer. No somos de ponernos etiquetas ni de buscar subgéneros para calificar nuestra música. Si nos preguntan, hacemos Pop/Rock. Sin más.

Todo el mundo de The Jackets en hevistounmonstruo.blogspot.com

“El chico triste y solitario”

Publicado en Garage Bar el Mayo 14, 2009 por stanich

Como asiduo usuario de las barras de los bares más inhóspitos, no es que haya visto mucho, pero sí de todo. He visto parejas besarse cada vez que el barman les daba la espalda. He visto a otras hacerse con la botella de tequila que algún camarero descuidado dejó a una extensión prodigiosa de brazo de distancia. He visto a tropas de tunantes entrar y salir del servicio a la misma velocidad que la rubia de peligrosas curvas iba acumulando miradas de testosterona inyectas. He visto al vicio completamente borracho pedir un vaso de agua. He visto dar la propina a la parca. Pero si algo he visto de verdad es al chico triste y solitario tocar su canción.

He visto al mismo chico triste y solitario cambiar de camisa cada domingo. Le he visto balbucear palabras y sonidos antes de su actuación, y de tanto presenciar su indecoroso balbuceo he sabido lo que dice sin necesidad de escucharle. Le he visto tratar de adaptarse a la banqueta sin ningún éxito, mientras procuraba no superar su media de dieciocho golpes al micrófono con la frente.

He visto al mismo chico triste y solitario crecer y hacerse un hombre durante cuatro minutos y veintidós segundos, lo que dura su canción. Le he visto subido allí arriba y parecer una columna de humo volcánico. Le he visto bajar de las tablas del escenario y precipitarse contra el suelo. He visto como la gente nunca se rió.

He visto a ese chico triste y solitario venir cada domingo dispuesto a rodar cabezas y volverse con el rabo entre las piernas. Le he visto llorar con la garganta. Le he visto reírse de todos. Juraría haberle sorprendido en una ocasión descargando toda su mofa sobre mi whisky con agua hasta aguarlo por completo. Le he visto invitarme a otra copa mientras recordaba que nunca tuvo suerte en el amor.

He visto a ese chico triste y solitario olvidar el pasado y salirse con la suya. Le he visto soñando, dejarnos allí arriba colgados, tirar su chicle y marcharse. Le he visto insuflando cigarrillos en el rincón donde nunca nadie le molestó. Le he visto callar cuando querían sus versos y escupirnos las letras el día que tuvo la rabia.

He visto tantas veces al chico triste y solitario que ya le tengo por amigo. Un amigo al que nunca conoceré del todo. Incluso hablaría de él como el perfecto amigo desconocido. Pero le conozco. Conozco del chico triste y solitario todo lo que tengo saber. Conozco los cuatro minutos y veintidós segundos de su canción. Es todo lo que necesito para saber que es mi amigo.

Mi amigo el chico triste y solitario nunca me traicionaría. El chico triste y solitario se alegra en mi compañía, aunque jamás se vislumbre más felicidad en su gesto que en el del morro de un Gran Torino (pincha y sigue leyendo…). Mi amigo es así. Solo expresa sus entrañas cuando se sube a las tablas cada domingo. Es entonces cuando sé que el chico triste y solitario nunca faltará a nuestra amistad.

Mi amistad con el chico triste y solitario es un lazo de alambre, desafinado y extremadamente rugoso. Es un lazo acojonante. En mi lazo con el chico triste y solitario la lazada no importa. Si el lazo se parte tampoco importa demasiado. Solo es un símbolo de un arte que prefiere romperse antes que no formar parte de su propio destino.

El chico triste y solitario es mi eslabón perdido que realmente nunca me ha abandonado. Es el propio chico triste y solitario el único que se abandona a sí mismo. Se deja llevar por el swing de su melancolía y regresa al cielo de los poetas al galope del jodido caballo blanco. El cielo de los poetas es placentero y cruel. Como las drogas.

Mi amigo el chico triste y solitario es la psicotropía. La utopía se quedó estrecha aún siendo tan flaco. Hay demasiado tráfico por la vía hipotecaria. Mi amigo el chico triste y solitario es un experto en atajos y carreteras secundarias. Mi amigo se pierde muchas veces y he tenido que ir a recogerlo mojando a la perrera municipal.

Un día confundí su sombra con la de un box terrier. Cuando el perro me mordió la entrepierna de verás pensé que era él. Aquel domingo le conté la experiencia y me dijo: “Estás peor que yo”. Puede que el chico triste y solitario tuviera razón. Aquel domingo yo fui quién subió al escenario y toqué su canción. Cuatro minutos y veintidós segundos de perrera municipal.

Desde aquel domingo no he dejado de subir al tablado para cantar su canción. Al chico triste  y solitario no le importa. Seguimos siendo amigos. Nadie se ha dado cuenta de que toco la misma canción que mi amigo. Cada domingo la misma canción en el mismo bar y al mismo dolor. Empiezo a pensar que no soy peor que el chico triste y solitario. Le pego menos golpes al micro y conservo más dignidad al descender de las alturas. Pero hoy la gente se ríe de mí. ¿Por qué? ¿Dónde se ha metido el chico triste y solitario?

Llamaron esta tarde al teléfono para saber si estaría interesado en tocar “un domingo de estos” en el bar Borsalino dentro de una especie de invento para inadaptados llamada Open Mic Pucela. Yo les dije que solo tenía una canción. Al descolgar, preguntaron por “el chico triste y solitario”.

Al Sr. Vega Tallés

Ese chico triste y solitario…

Historia del Rock&Roll (2ª entrega)

Publicado en Hall of Fame el Abril 16, 2009 por stanich

Hemos seguido escuchando mucha más música (qué remedio…), y hurgando en la historia del rock and roll nos hemos topado con unas cuantas joyitas más. Obligados nos sentimos a compartir esta nueva tirada de 25 canciones como 25 soles. Si no, 2tickets! no tendría ningún sentido. Solo por estos momentos merece la pena… seguir leyendo ¡Que aproveche!¡Y gracias youtube!

Entre Canciones y Aplausos

Publicado en Después de un Concierto el Marzo 27, 2009 por stanich

Por María Turienzo

La sala de conciertos del Café Teatro acogió a unas 80 personas en el concierto ofrecido por Ángel Stanich y Kike Reguera

El ambiente que se respiraba ayer en el Café Teatro bien podía haberse confundido con el de un día cualquiera, pero esa impresión se esfumaba cuando quedaba atrás el último peldaño de las escaleras que conducían a la sala de conciertos. wEbqpM15oW_CuKZaRfqS.0

La gente comenzaba a hacer cola frente a la mesa que hacía las veces de taquilla en la que poder adquirir las entradas. Había caras conocidas de aquellas personas asiduas a sus conciertos, otras que no tanto, todas ellas expectantes a los últimos preparativos que auguraban el inicio del espectáculo.

Tras una demora de media hora, por fin comenzaron a escucharse los primeros acordes de la particular Tarjeta de visita del intérprete y compositor santanderino Ángel Stanich. Acostumbrados a verle salir a escena con su guitarra, su atril y su inseparable armónica, fue grato contar con la presencia del palentino Kike Reguera (miembro de The Clippers) en el escenario.

Juntos consiguieron llenarlo, cuestión que tampoco fue demasiado difícil debido a las reducidas dimensiones del mismo. Las 70 personas que acudieron a la cita no se mostraron excesivamente efusivas en un primer momento, sin embargo, no dudaban en aparcar sus vasos y dedicarles sus más sinceros aplausos. No obstante, se trataba de un público exigente que, por un módico precio, quería ser seducido no sólo por la música, sino también por la puesta en escena.

Pero como todo un maestro de ceremonias, el santanderino supo salir al paso y encandilar a la gente con algún que otro toque de humor que no pasó desapercibido para los allí presentes. De esta manera, consiguió conectar con el público de una forma claramente acertada, aspecto que no se le puede atribuir a su acompañante que se mostró bastante más retraído a lo largo de todo el concierto. Tal vez esto se deba a que, para Reguera, ésta era su primera actuación en la capital castellanoleonesa y decidió anteponer el respeto hacia un público, en su mayoría nuevo para él, frente a los deseos del respetable por formar parte de la actuación. No obstante, también pudo contar “con el apoyo de la gente que me quiere y eso es algo que siempre te hace sentir mejor”, cuenta el palentino.

Aún así, el show no había hecho más que comenzar. Cuando finalizó el sexto tema, en el cuál los asistentes se empezaron a mostrar mucho más receptivos y animados que en los anteriores, Guille Aragón (componente de The Jackets) subió al escenario para introducir un toque de percusión en el repertorio que ofrecían esa noche. Irrumpió en las tablas, despejó su cajón flamenco (utilizado hasta ese momento como una especie de mesa auxiliar en la que apoyar los trastos), y la música empezó a vibrar con cada golpe de cajón y de shaker, otro de los instrumentos elegidos por Guille Aragón para la ocasión.

Ángel Stanich y sus secuaces consiguieron con su música trasladar a los espectadores hasta los lugares más inverosímiles, desde Manhattan hasta una granja en la que el tío Sam procuraba escaparse del contrabando. Las historias que cuentan las canciones del de Santander se basan en “experiencias personales, lo que veo, el cine de gánsters, la propia música, las causas perdidas y, también, en los amores y desamores”, declara Stanich. Además, asegura que “nunca es mal momento para componer pero suele ser en tiempo de reflexión y, dependiendo de tu estado de ánimo, te apetece más hacer un blues, una canción más folk o algo cañero”.

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Tras el descanso, tiempo en el que algunos de los asistentes abandonaron el recinto, el ambiente se caldeó de manera notable y las palmas abarrotaron la sala de conciertos del Café Teatro acompañando el ritmo de los artistas. Desafortunados todos aquellos que huyeron ya que no pudieron presenciar el que sería el clímax de la actuación. Parte en la que el cantautor Ángel Stanich y el guitarrista Kike Reguera se crecieron y aumentaron lo decibelios animados por el énfasis de los concurrentes más aventureros que aguantaron hasta el final.

Ayer, Stanich consiguió hacer frente a un par de asignaturas pendientes. La primera de ellas, subirse a un escenario con José Carreño, quien saltó la barra del bar para deleitar al público, ya bastante exaltado, con los temas Calle niña bonita y Tony Soprano. El segundo reto lo superó con éxito. Consiguió que sus actuaciones en solitario se vieran complementadas con las actuaciones de sus acompañantes. Por fin el público pudo disfrutar de su música con un toque diferente que hizo que adquiriese garra y contundencia, aunque no en todos los casos.

Tampoco faltó el estilo personal del hacedor de canciones que, al más puro estilo Bob Dylan, se convirtió en hombre orquesta armado de guitarra y armónica para contar el relato de una Vieja Gloria que al parecer tenía algún que otro parecido con el chico de la primera fila, todo un “mister causa perdida”.

Un repertorio que fluye entre el folk, el country, el old school rock y el acousticblues, mezclado con referentes personales del autor como Dylan, Springsteen, Blur, Quique González, The Beatles y Andrés Calamaro, entre otros, fueron los elementos que perfectamente integrados dieron como resultado un espectáculo a la altura de un público decente del que se despidieron con los últimos acordes y un “hasta siempre” que deja abierto todo un mundo de posibilidades.

Noche de Crock&Roll

Publicado en Después de un Concierto el Febrero 24, 2009 por stanich

El pasado viernes Dr. Sapo volvió a la ciudad con su Crock&Roll, esta vez en formato acústico, y con su segundo disco bajo el anca: Territorio Apache. Sala Wallaby, a eso de las 23 horas, (tras la actuación de un artista invitado que os tiene que ir sonando), Miguel de Lucas (voz y guitarra) y Loren (percusiones), dos auténticos fenómenos en el bis a bis, salieron poco preocupados y convencidos de meter a todos los asistentes “en la charca”.drsapo

Lo hicieron con la naturalidad de quién cuenta un chiste malo entre colegas. La gracia y el desparpajo son sin duda señas de identidad de este grupo alcarreño (muy en la onda de Los Delinqüentes o su amigo Albertucho). Miguel domina los tempos del concierto a la perfección y, en este caso, Loren solito se bastó para dar la réplica y propinarle el toque rumbero al repertorio que tanto jaleó el personal (como en la festiva ‘Campo Pa’ Correr’).

Pero no todo fue dar palmas. Miguel se puso un ratito íntimo, y desempolvó de su baúl viejas canciones de juventud a la sombra de un Jack Daniels con hielo (“a la primera novia que tuve”, decía introduciendo una de ellas). Entre todas aquellas letras de amor puede que haya más de una buena canción que grabar cuando dejen atrás Territorio Apache.

‘Si mi sol’, ‘Sam’, la cubanita del ‘Taka Taka’, la propia ‘Territorio Apache’, ‘Perdí las Alas’, ‘Tarzán ha vuelto’… (Otra inédita que, sin embargo, ya es una referencia en las giras) todas hicieron las delicias de un público amigo. Amigo o muy “rana”, porque los carnavales y otros eventos de por medio, sumado a que Wallaby no queda precisamente por el centro, dieron mucho más mérito al hecho de ver la sala prácticamente llena. Y es que Dr. Sapo tiene tirón. Pero ante todo mucho arte. “Al tran tran”, como a ellos les gusta. Un placer.

A Micrófono Abierto

Publicado en Garage Bar el Enero 15, 2009 por stanich

l_1a196dbe03ee4014830c91149adc028d1Este mundo recesivo en el que hemos sucumbido necesita desesperadamente abrir fronteras a nuevos horizontes del pensamiento para no volver a chocar en los mismos atrezos de cartón. Eso es todo lo que tengo referente a la crisis económica mundial. Ahora hablemos de cosas serias…

No, de verdad. Dejemos la gran crisis y las grandes ideas para las grandes mentes. Centrémonos en el pequeño problema del pequeño músico que busca un pequeño escenario en el que sentirse grande. “Pequeño”, alguien ha tenido una gran idea: Open Mic Pucela.

l_541fd23aecb94a6c87dec6fcac9d5c54Javier Vielba (alias ‘El Meister’, Arizona Baby) comanda desde octubre de 2007 este proyecto musical, único en España, dirigido a todos los músicos y aficionados de la zona. “Tomando la idea de las populares “Open Mic Nights” de Gran Bretaña y Estados Unidos y con el Borsalino Bar (C/ San Blas 17) como espacio físico, este proyecto pretende ser un foro real y tangible para todos los músicos que vivan en o pasen por Valladolid. No importa si eres amateur o profesional, si tocas uno u otro instrumento, si tocas en grupo o en solitario, si tienes experiencia previa o no, si tu estilo es éste o aquel. Este proyecto mantiene una mentalidad abierta con el fin de que la escena musical vallisoletana se mantenga en constante evolución y con una intensidad regular”, palabras de ‘El Meister’, hablando de abrir fronteras…l_3f6e4d2949064ec1842d0be7c6507c0a

Si tú también puedes ser ese pequeño músico del pequeño problema, lee con atención: “Se busca que el músico que aún no ha puesto los pies sobre un escenario tenga la oportunidad de dar ese gran paso. Se trata de que el músico experimentado pueda probar nuevos temas ante un público, empaparse de nuevas influencias o conocer nuevos colaboradores”.

¿Te están vendiendo la moto?… ¿Qué moto? En Open Mic Pucela toda la compra-venta se confina en la barra del Borsalino a base de cerveza, whisky, ginebra… lo más sospechoso que podrás observar será ¿un botellín de agua?l_1fd78315b2ae4f8eb04138376cf9daa0

Open Mic ya no es un mero proyecto. De domingo a domingo (normalmente cada 15 días), a partir de eso de las siete, la idea se ha ido consolidando y pronto alcanzarán las 40 ediciones. Cerca de la centena de solistas y agrupaciones han pisado estos tablones. Pero dejémonos de cifras y demos algunos nombres: Jose Carreño, Garú, Ángel Román, Carlos Kawash, Silverbacks, Quique con Q, Johnny Melavo, Monsieur Alex, Melquiades, Xavi Gines, un servidor también… todos cómplices confesos de esta fiesta de la “música libre”.

Todo aquel que quiera subir al escenario deberá ponerse en contacto con ‘El Meister’ en: openmicpucela@hotmail.com, y pedir hora. Esto no es una jam session. La organización es imprescindible para que todos los músicos cuenten con sus 15-20 minutos para, eso sí, hacer lo que les dé la gana. Absténganse usted que gusta de lo convencional…

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Fotografías de Pati Duque.